Vigilia de Alabanza 2010


Hermanos, este Video es una reseña de lo que fue la noche de alabanza el pasado Junio del 2010, Espero lo disfrutes, que Dios te continue bendiciendo…

[http://www.goear.com/files/externalpl.swf?file=f69aed7]

Feliz día de la Mujer!


MUJER: Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, Los días se convierten en años, Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad, Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña, Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida, Detrás de cada logro, hay otro desafío, Mientras estés viva, siéntete viva.

GENESIS 2:18

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

PROVERBIO 14:1

La mujer sabia edifica su casa;

PROVERBIOS 19:14

La casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente.

PROVERBIOS 31:10,29-30

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas, Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas, Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

PROVERBIOS 31:12, 21, 25

Le da ella bien y no mal todos los días de su vida, No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles, Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo porvenir.

PROVERBIOS 31:26-28

Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua, Considera los caminos de su casa y no come el pan de balde, Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba.

1 PEDRO 3:7

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

LUCAS 10:39,42

Esta (Marta) tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de JESUS, oía su palabra, Una sola cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

CORINTIOS 11:7

… La mujer es la gloria del varón.

¿Qué es la esencia del pecado?


Esencialmente, el pecado es una transgresión o violación de la ley de Dios. Esto lo podemos ver en 1 Juan 3:4 en donde Juan escribió, “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”. En otras palabras, cualquier falta de conformidad al perfecto estándar moral de Dios es pecado.

Pero nuestro problema con el pecado va más allá de unos simples hechos de desobediencia que son solamente manifestaciones físicas de compulsiones carnales internas. La inclinación y orientación básica del hombre hacia la auto-gratificación – no obstante lo religioso o moral que aparezcamos en el exterior – es directamente hostil a Dios. Aún las buenas obras de un incrédulo fallan a cumplir la ley de Dios. ¿Por qué? Porque ellos son producidos por la carne, por razones egoístas, y de un corazón que está en rebelión contra Dios.

Romanos 8:7 nos dice que el hombre natural está en enemistad con Dios – esto significa que él tiene un odio positivo hacia Dios y está en oposición a Él. El pecado busca destronar y deponer a Dios, usurpar su autoridad, y ponerse uno mismo en Su lugar.

A su centro todo pecado es un hecho de orgullo. El orgullo dice, “Muévete, Dios, Yo estoy en control y haré lo que me de la gana”. Por tanto todo pecado en su centro es blasfemia porque es contra Dios. Cuando venimos a esta tierra amamos el pecado, entonces amamos nuestra rebelión y amamos nuestro orgullo y amamos nuestra blasfemia. Nos deleitamos en él y buscamos cualquier oportunidad para poder manifestarlo.

Jesús enseñó que la demanda central de la ley de Dios es “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas…Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:30-31).

Así que, la esencia de todo pecado es el fracaso a amar a Dios. Esta es la primera violación. Y la esencia del pecado es visto más claramente en la incredulidad. Esto se ve en Juan 16 donde Jesús dijo que Él mandaría al Espíritu Santo quien “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). En otras palabras, cualquier fallo a amar y creer en el Señor Jesucristo es un fracaso a amar a Dios. Así que, el apóstol Pablo escribió, “el que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema” (1 Corintios 16:22).

Entonces, el pecado final, el epítome del pecado y el resumen del pecado, es cualquier falta de amor para con Dios y Su Hijo Jesucristo. “Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos ha mandado” (1 Juan 3:23).

 

Él es el Salvador


La parte más importante de la anatomía de una iglesia es la cabeza. Ningún cuerpo es completo sin una cabeza. La cabeza de la iglesia es el Señor Jesucristo. En Efesios 4 Pablo dice: “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (vv. 15-16). Aunque nosotros tenemos que hacer todo lo que podamos en la iglesia, es el poder de Cristo lo que hace que todo funcione. Nos consuela mucho saber que cuando nosotros fallamos, Él triunfa. Cristo es nuestra cabeza; sin Él no podemos hacer nada (Jn. 15:5).

Un pasaje de gran ayuda al examinar la obra de nuestro Señor en la iglesia es la majestuosa bendición con la que termina la epístola a los Hebreos: “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (13:20-21).

Tres cosas en este texto apuntan a la obra salvadora de Cristo a favor de su iglesia.

Su nombre

En Mateo 1:21 leemos: “Y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Jesús significa “Jehová salva”. Es la forma griega del nombre Josué en el Antiguo Testamento. Este es el nombre de aquel que salva. Hebreos 2:9-10 dice: “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos”. Jesús es el que gustó la muerte por cada uno de nosotros. Se convirtió en el “autor” [gr. archegos, “el pionero”] de la salvación.

Hechos 4:12 dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. El nombre de Jesús habla de su obra de salvación.

Su sangre

El pueblo judío sabía que el pecado había que expiarlo mediante la sangre. Eso es parte del mensaje de la carta a los hebreos. En Hebreos 9:18 leemos: “De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre”. Todo judío sabía que la ratificación del antiguo pacto en Levítico  17:11 fue mediante sangre. Dios requería que hubiera derramamiento de sangre para quitar el pecado. Moisés era el agente de Dios para rociar la sangre que ratificaba el antiguo pacto: “porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos en el tabernáculo.

Sin embargo, toda esa sangre era solo simbólica de la sangre que sería derramada por Cristo para hacer la paz entre el hombre y Dios. Hebreos 9:22 dice: “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión [perdon]”. Esa es la razón por la que Cristo tenía que derramar su sangre para ratificar el nuevo pacto. Jesús dice en Mateo 26:28: “Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.

Notemos que Hebreos 13:20 dice: “Por la sangre del pacto eterno”. El pacto mosaico – el Antiguo Testamento – no era eterno. Era un pacto temporal, la sombra de los bienes venideros (He. 10:1). Cristo Jesús hizo un pacto eterno: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (He. 10:14). Mediante un solo acto de sacrificio, Cristo nos dio salvación eterna. Hebreos 9:12 dice: “Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”. Mientras que los sacerdotes de Israel tenían que repetir los sacrificios continuamente en el lugar santo, Cristo hizo un solo sacrificio, y compro salvación eterna para nosotros (He. 10:11-12).

Su resurrección

Cuando pensamos en la resurrección de Cristo, tenemos tendencia a verlo como un medio para nuestra propia resurrección; pero hay en ello mucho más que eso. La resurrección de Cristo Jesús es la afirmación más grande de la aprobación del Padre de la obra salvadora de Jesús. Cuando el Padre levantó a Jesús de entre los muertos, estaba afirmando que Jesús había llevado a cabo aquello para lo cual había ido a la cruz.

Extraído del libro, “El plan del Señor para la iglesia” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.

La Navidad?


¿Por qué tanta gente no entiende el verdadero significado de la Navidad?

La mayoría de la gente en el mundo se perderá la próxima Navidad. ¿Cómo puede ser? ¿Pero cómo puede alguien perderse  la Navidad con la cantidad de propaganda, publicidad y promoción que esta fiesta recibe cada año? Porque a pesar de que muchos celebran la Navidad cada año, la mayoría no sabe de qué se trata. A pesar de toda la promoción de la Navidad hecha por los medios de comunicación, la mayoría de la gente la perderá porque se ha tornado en algo poco claro.

Para aquellos de nosotros que conocemos y amamos al Señor Jesucristo, la Navidad es un tiempo para enfocarse en Su nacimiento. Pero aun nosotros podemos quedar atrapados en un torbellino de actividades cerca del tiempo de la Navidad y perderla en un sentido práctico. Satanás ha atestado el concepto cristiano de la Navidad con tanta parafernalia inútil, que su verdadero significado se pierde fácilmente.

Una breve Historia de la Navidad

La mayoría de los estudiosos dudan que el 25 de diciembre sea la fecha verdadera del nacimiento de Cristo. No hay sustento bíblico para ello, y sí alguno en contra. Esa fecha fue decidida por la iglesia en Roma en el siglo cuarto, y tenían motivos específico para hacerlo.

Muchos de los primeros habitantes de la tierra adoraban al sol porque dependían del curso anual del sol en los cielos. La mayoría de la gente tenía fiestas en el tiempo del solsticio de invierno (mediados de diciembre), un momento en el cual los días eran más cortos. Ellos construían hogueras para darle al dios del sol fuerza y revivirlo. Cuando se veía que los días se alargaban, había un gran júbilo.

Los padres de la iglesia en Roma decidieron celebrar el cumpleaños de Cristo en el solsticio de invierno. Fue su intento de cristianizar las celebraciones paganas populares. Pero no lograron que la gente se ajustara. En cambio, las festividades paganas continuaron y nos quedamos con una mezcla bizarra de elementos paganos y cristianos que caracteriza nuestra moderna celebración de Navidad.

Los siguientes ejemplos le darán alguna idea de cuántas costumbres paganas conforman lo que hoy conocemos como Navidad.

Para los romanos el mes de diciembre marcaba el festival de Saturnalia (diciembre 17-24). Una de las costumbres más comunes durante ese festival era darse regalos. De ahí proviene, por lo que sabemos, la idea de intercambiarse regalos. La corona siempre verde también deriva del festival de Saturnalia, durante el cual los hogares eran decorados con ramas de hojas perennes.

Los druidas de Inglaterra juntaban muérdago sagrado para sus ceremonias y decoraban sus casas con él. Se cree que el primer árbol de Navidad fue instituido por Bonifacio, un misionero inglés en Alemania en el siglo VIII. Se supone que él sustituyó los sacrificios al roble sagrado del dios Odín con un abeto adornado en homenaje a Cristo. Algunos afirman que Martín Lutero introdujo el árbol de Navidad iluminado con velas.

“Santa Claus” es una contracción de San Nicolás, un obispo en Asia Menor durante el siglo cuarto, conocido por su extraordinaria generosidad. A él se le asoció más tarde con la entrega de regalos a fin de año. San Nicolás fue adoptado por los Países Bajos como el santo patrón de los niños. En vísperas de San Nicolás, los niños dejaban sus zapatos llenos de heno para el caballo blanco del santo.

No es de extrañar que tanta gente se pierda la Navidad. La sencillez del nacimiento de Cristo se ahoga en un mar de tradiciones, muchas de ellas de origen pagano. Aún peor, cuando Cristo nació en Belén, la mayoría de la gente de ese día se lo perdió. En los siguientes relatos del evangelio, veremos seis maneras de cómo las personas no entendieron Navidad, y aprenderemos a evitar cometer el mismo error nosotros mismos.

Preocupación Ignorante

Lucas 2:7 dice: “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” La primera persona que se perdió la Navidad era el posadero. Él no había podido recibir a María y José, porque no había lugar para ellos. Al parecer, él era indiferente a su situación – no hay ninguna indicación en la Escritura que él llamó para pedir ayuda.

Note que el versículo 7 dice: “Ella dio a luz a su hijo primogénito.” María se dio a luz a Jesús. Por sí misma, lo envolvió en pañales. José estaba allí para ayudar, pero si era como la mayoría de los padres jóvenes, debe haber sido de poca ayuda.

La gente de Oriente Medio es hospitalaria, amable y atenta. No son primitivos. Ellos no son el tipo de personas que dejarían una mujer tener a su bebé sola. Pero en este caso, lo hicieron. ¿Dónde estaban las parteras? Uno pensaría que el posadero conocía a alguien que podría haber ayudado.

Lucas nos dice que Le puso en un pesebre, que es un canal de alimentación de los animales. Las telas con las que envolvió a Jesús eran largas tiras de tela. Cada vez que nacía un pequeño, se limpiaba al bebé de inmediato. A continuación, se envolvían al bebé con pañales y abrigaba en una manta. Tarea que era normalmente llevada a cabo por una partera. Pero María tuvo que hacerlo todo ella misma.

El comentarista G. Campbell Morgan escribió,

Piense qué patético. “Ella dio a luz”, “ella lo envolvió en pañales”. Es muy hermoso, pero qué pena, qué trágico, qué soledad; que en esa hora    de todas las horas, cuando la mujer debe estar rodeada de la más tierna atención, estaba sola. El método del escritor es muy claro. Ella con sus   propias manos envolvió al Bebé con los pañales y Lo acostó en el pesebre. No había nadie que lo hiciera por ella. Otra vez os digo, qué pena,   sin embargo la gloria para el corazón de María (El Evangelio según Lucas [Old Tappan, NJ: Revell, 1931], p. 36).

No sabemos nada sobre el posadero, porque la Biblia no dice nada de él. Algunos analistas especulan con que Jesús nació en un establo, algunos piensan que nació en una cueva, y otros creen que nació en un patio abierto en la posada. Una cosa sí sabemos: la hospitalidad que María y José esperaban encontrar, no la encontraron  – ellos fueron rechazados.

¿Por qué el posadero se pierde la Navidad? Creo que la respuesta sencilla es por la preocupación. Él estaba ocupado. Su hotel estaba lleno debido a que había un censo en Belén. La ciudad estaba llena de personas cuyos ancestros venían de allí. Ya que Belén era la ciudad de David, todos los que eran de la línea de David estaban allí, incluyendo a José y María. El posadero no fue necesariamente hostil y poco comprensivo, el estaba simplemente ocupado.

Muchas personas son como el posadero. Sus almas están llenas de cosas inútiles – con cosas que no importan. Como resultado, se pierden el Cristo de Dios. Nuestra sociedad está llena de lo innecesario, lo  insignificante, y sin sentido. Gastamos una fortuna en acumular cosas que les permitirán a nuestros niños pelearse por ellas cuando muramos. Y nuestro tiempo es devorado por las exigencias que nuestras cosas nos crean.

La gente se pierde a Cristo en la época de Navidad, porque Él es desplazado por un mundo que determina lo que deben pensar, hacer y comprar. Al igual que el posadero, la gente hoy en día está preocupada. El posadero no sabía nada sobre el bebé que María dio a luz, y ellos tampoco. Ellos no saben quién es Cristo y por qué Él vino. En cambio, están ignorantemente preocupados por lo mundano y lo que no tiene sentido. ¡Qué triste es que muchas personas viven sus vidas en pos de los mismos, sólo para despertar un día en la eternidad sin Dios!

Temor Celoso

En Mateo 2 nos encontramos con otro hombre que se perdió la Navidad:

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque Su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él… Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del Niño; y cuando Le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore” (v. 1-3, 7-8).

Herodes era el rey de la tierra. Fingió su deseo de adorar a Jesucristo, pero él tenía miedo porque había nacido Uno que fue llamado el Rey de los judíos. La palabra griega traducida como “turbado” en el versículo tres significa “estar perturbado” o “agitado.” Conlleva la idea de pánico total. Herodes entró en pánico. ¿Por qué? Tenía miedo de Jesús-miedo de otro rey. Veamos por qué.

Julio César nombró al padre de Herodes, Antípatro, a ser procurador o gobernador de Judea bajo la ocupación romana. Antípatro a continuación, logró que su hijo Herodes fuera nombrado prefecto de Galilea. En esa oficina Herodes fue exitoso en sofocar las bandas de guerrilleros judíos que continuaban luchando en contra sus gobernantes extranjeros.

Después de huir a Egipto, cuando los partos invadieron Palestina, Herodes, luego fue a Roma y en el 40 A. C. fue declarado por Octavio y Marco Antonio (con el consentimiento del Senado romano) para ser rey de los Judíos. Invadió Palestina el próximo año y, después de varios años de lucha, expulsó a los partos y estableció su reino.

Debido a que él no era judío, pero idumeo (un edomita), Herodes se casó con Mariamne, heredera de la casa hasmonea judía, para convertirse más aceptable para los Judíos a quienes ahora gobernaba. Era un orador, guerrero, y diplomático inteligente y capaz. Pero también era cruel y despiadado. Era increíblemente celoso, desconfiado y temía por su posición y poder. Temiendo una amenaza potencial, ahogó a Aristóbulo su sumo sacerdote, el hermano de su esposa, y después proporcionó un funeral magnífico donde fingió llorar. Luego hizo que Mariamne se suicidara, y luego su madre y dos de sus propios hijos.
Cinco días antes de su muerte (alrededor de un año después del nacimiento de Jesús), mandó a ejecutar a su tercer hijo. Una de las mayores evidencias de su sed de sangre y locura cruel fue mandar a encarcelar a los ciudadanos más distinguidos de Jerusalén poco antes de su muerte. Debido a que sabía que nadie  lloraría su propia muerte, dio orden que los prisioneros fueran ejecutados en el momento de su muerte. Así  él garantizaba que  habría duelo en Jerusalén.

Ese acto de barbarie fue superado en crueldad sólo por su masacre de “todos los hijos varones que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo” (Mateo 2:16). Por medio de tal acción esperaba eliminar cualquier amenaza a su trono de Aquel que los magos dijeron había nacido Rey de los Judíos.

¿Por qué Herodes perdió la Navidad?  Miedo celoso. Para que no piense que no hay más Herodes en este mundo, sólo tiene que leer la prensa diaria. El hombre es depravado. Hay Herodes en todas las sociedades. Pero hay una lección más grande para toda la humanidad.

Muchas personas se pierden Navidad a causa de la misma clase de miedo que tenía Herodes. Herodes tenía miedo de que alguien tomara su trono. Hoy la gente tiene miedo de renunciar a sus propios planes, prioridades, valores y moral. Ellos no quieren venir a Cristo porque Él entorpecerá su estilo-Él se adjudicará sus vidas. Eso significa que tendrán que modificar la forma en que viven. Los medios de comunicación le dicen a la gente que hagan lo que quieren, dominen su suerte y tracen su propio destino. El mundo está lleno de reyes que no se arrodillan delante de Jesucristo, que se pierden la Navidad al igual que Herodes.

¿Y usted? ¿Ha dicho que no a Jesucristo, ya que tiene miedo de lo que Él le reclamará a usted? ¿Quiere ser el amo y señor de su vida y el rey de su pequeño reino? Eso es trágico – ¡Su reino es mucho más glorioso!

Orgullosa Indiferencia

Una vez que Herodes supo por los sabios que un niño iba a nacer, quien sería el Rey de los Judíos, reunió “a todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, [y] les preguntó dónde había de nacer el Cristo.  Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel” (Mateo 2:4-6). Herodes llamó a los expertos.

Los sumos sacerdotes eran el sumo sacerdote, el capitán de la policía del Templo, y lo mejor de los demás sacerdotes -aquellos que tenían grandes habilidades administrativas, docentes, y de liderazgo. La mayor parte de los sacerdotes eran saduceos. Los escribas eran mayormente los fariseos. Ellos fueron los lingüistas e intérpretes que entendían la cultura y la historia de los datos bíblicos.

Los dos grupos sabían dónde nacería el Mesías porque sabían que Miqueas había profetizado que “Belén…de ti me saldrá el que será Señor en Israel” (5:2). Una cosa que la nación judía había estado buscando, y aún lo hace hoy en día, era el Mesías. Ellos habían estado esperando un libertador a lo largo de su historia, especialmente cuando bajo la opresión romana. Sin embargo, estos sacerdotes y escribas no estaban dispuestos a recorrer los pocos kilómetros para averiguar si este niño podría ser el Mesías.

Por qué se perdieron la Navidad? Indiferencia. No les importaba. Tenían todos los hechos, pero no necesitaban a un Mesías. ¿Por qué? Debido a que se creían moralmente superiores- se consideraban perfectos guardianes de la ley. En sus mentes eran todo lo que Dios podía pedir de ellos. Se podría decir que estaban llenos de indiferencia orgullosa porque la indiferencia es siempre el resultado de orgullo. No había lugar para el Hijo de Dios en su sistema. Cuando el hijo mayor llegó a la escena, Le odiaron y despreciaron. Así que tramaron Su asesinato y clamaron por Su sangre.

Jesús identificó su indiferencia en una punzante reprimenda en Mateo 9. “Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos” (v. 10). Jesús se sentó a esta comida con la gente que necesitaba su ayuda: los marginados, los recaudadores de impuestos, traidores, y los pecadores. “Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (v. 11-13). Cuando los fariseos celebraban una fiesta, invitaban a la gente de superioridad moral. Cuando Jesús celebró una fiesta, Él le dio la bienvenida a aquellos que sabían que eran pecadores y estaban desesperadamente conscientes de su necesidad de un Salvador.

Muchas personas hoy en día se pierden la Navidad porque no se dan cuenta que son pecadores. Así que ignoran a Cristo. No muestran ningún interés en el Salvador, porque no entienden su necesidad de ser salvados. Ellos no entienden que la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23) – que el pecado se arrastra a la gente a un infierno eterno. En consecuencia, ignorar el remedio, ya que ni siquiera saben que tienen la enfermedad.

Rituales Religiosos

Lucas 2 indica otro grupo de personas que perdieron la Navidad: “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor” (v. 8 -9). El ángel proclamó el nacimiento de Cristo, y los pastores fueron a Belén para verlo. El versículo 20 dice: “Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.” De todas las personas en Jerusalén, Dios señaló pastores para recibir la gran noticia sobre el nacimiento de Cristo.

Los pastores eran un grupo de personas despreciado. No podían mantener todos los ritos de purificación y actividades, ya que estaban muy ocupados atendiendo a las ovejas. Sin embargo, nadie más de la ciudad vino a ver al niño Jesús, excepto los “impuros” pastores. Sin embargo, dos personas especiales Lo advirtieron cuando Lo llevaron a la ciudad. Lucas 2:25-26 menciona a Simeón, un hombre que “era justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.” Lucas 2:36-38 nos dice acerca de Anna, una viuda que vio al Mesías en el templo y que hablaba del “Niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (v. 28).

Sin embargo, la masa de gente en Jerusalén se perdió la Navidad. El nacimiento de Cristo tuvo lugar a pocos kilómetros de distancia. Fue el cumplimiento de todos sus sueños y esperanzas – el evento que cambiaría el destino del mundo – pero ellos se lo perdieron. ¿Por qué? La religión. Estaban tan ocupados con los ritos de su religión que se perdieron la realidad de Su Nacimiento.

Cuando Jesús preguntó a sus discípulos: ” ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? (Mateo 16:13), su respuesta fue: “Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas” (v. 14). Todo era especulación, estaban equivocados. Jesús no encajaba en el sistema religioso de Su época. Y la gente lo sabía, después que dio el Sermón del Monte.

La religión maldecirá un alma más rápido que cualquier cosa, si ese algo es otra cosa que la verdadera adoración del Dios verdadero. Un sistema religioso falso da a una persona un lugar para esconderse – un lugar donde puede enmascarar su espiritualidad. La gente involucrada en varios cultos habla sobre Dios, Cristo, y la Escritura, pero no conocen a Cristo. Están perdidos en medio de la religión. Entonces, el pueblo de Jerusalén se perdió la Navidad mientras eran religiosos.

Idolatría

Los romanos también se perdieron la Navidad. La profecía de Miqueas, sobre que el niño Cristo nacería en Belén se puso en marcha por un emperador gentil. Lucas 2:1-2 dice, “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.” Los soldados romanos registraron a la gente y realizaron el censo.

A lo largo de la vida de Cristo vemos la presencia de los romanos. Antes de su muerte apareció Cristo ante Pilatos, el gobernador romano de Judea (Juan 18:28-40). Cristo fue ejecutado por los romanos (Mateo 27:27-36). Guardias romanos mintieron acerca de Su resurrección, propagando una historia para encubrir la realidad de que Él resucitó de los muertos (Mateo 28:11-15). Todos ellos se perdieron Navidad a causa de su idolatría: adoraban a sus propios dioses. Cristo no encajaba con ellos. Ellos adoraban a una multitud de dioses, y el pináculo de su culto era la adoración del emperador. Así que en medio de su idolatría pagana se perdieron Navidad.

El mundo actual está lleno de personas que adoran a sus propios dioses. No adoran ídolos como lo hicieron en la época de Cristo, pero todavía tenemos ídolos y dioses. Algunas personas adoran el dinero. Algunas personas adoran el sexo. Otros adoran coches, barcos y casas. Algunos adoran el poder y el prestigio. Esas cosas son los dioses paganos de hoy, los ídolos del siglo XXI. Y si eso es lo que está adorando, se perderá la Navidad, también. Usted puede recibir algunos regalos, comer una gran cena, y disfrutar de un árbol decorado de pino, pero se perderá la Navidad.

El Exceso de Familiaridad

Tal vez lo más triste de todo, es que la gente de Nazaret se perdió la Navidad. Lucas 2:39-40 dice: “Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.” Cuando Jesús volvió a Nazaret, Él no se parecía a cualquier otro niño. Acompañó a sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua cuando tenía doce años. Desconcertó a los doctores de teología en el Templo (Lucas 2:41-47). Pasó treinta años de su vida en Nazaret, sin embargo, los residentes no lo reconocieron.

Lucas 4 revela la tragedia que sucedió cuando Jesús reveló Su identidad a los nazarenos:

Él fue a Nazaret, donde se había criado, y como era Su costumbre, entró en la sinagoga el sábado, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías. Y abrió el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”. Y cerró el libro, y lo devolvió al ayudante y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: “Hoy esta Escritura se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” Y todos hablaban bien de Él, y se maravillaban por las palabras de gracia que salían de Sus labios, y decían, “¿No es éste el hijo de José?”… Y Él dijo: “En verdad os digo que ningún profeta es acepto en su propia tierra” (v. 16-22, 24).

La gente de Nazaret se perdió Navidad a causa de exceso de familiaridad. Ellos conocían a Jesús como el hijo de José, y no Le consideraban especial. Después de que Jesús terminó de hablar en la sinagoga, la gente “levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue”(v. 29-30).

El exceso de familiaridad es algo mortal. Me encuentro con tantas personas que dicen haber sido criadas en un ambiente cristiano, pero no son cristianas. El miedo se apodera de mi corazón cuando oigo eso. El exceso de familiaridad coarta la convicción. Cuando usted ha oído algo muchas veces y no hace nada al respecto, tal familiaridad puede generar desprecio.

Marcos 6:6 nos da el análisis de Cristo del pueblo de Nazaret: “Estaba asombrado de la incredulidad de ellos”. Mateo 13:58 Y añade: “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos”. El exceso de familiaridad con la verdad de la Navidad puede generar un corazón de piedra. Es mejor responder, mientras que su corazón es blando, o su corazón se endurecerá y no tendrá la oportunidad de responder (Proverbios 29:1).

Conclusión

Hay muchas maneras de perder la Navidad: la preocupación ignorante, el ritual, la idolatría, y la familiaridad excesiva. Pero detrás de todas esas razones está la incredulidad. Muchas personas simplemente se niegan a creer en Jesucristo. El apóstol Juan dijo: “En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no Le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no Le recibieron. Mas a todos los que Le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”(Juan 1:10-12).
Si usted se ha estado perdiendo la realidad de la Navidad en su vida, sepa que si recibe al Señor Jesucristo y cree en Su nombre, la Navidad se convertirá en real para usted. Puede suceder hoy en día, y es entre usted y Dios (2 Corintios 6:1-2, Romanos 10:8-11).

Adaptado de “Six Ways Satan is Stealing Christmas” de John MacArthur.

Nuevo orden Mundial


Por Pablo Espinoza L.

“Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras” Génesis 11:1

La Biblia nos advierte con suficiente claridad los ardientes deseos del pecaminoso corazón del hombre. La idea de unirse y establecer una rebelión en contra del Creador no es algo nuevo, sino que proviene desde el génesis en el momento de la caída de hombre allá en el jardín del Edén.
Desde siempre, los estímulos de unificación y unidad que el hombre ha promocionado fuera de los parámetros y estatutos que Dios ha establecido en su Palabra, han sido para objetivos nefastos.
El tema es tan solemne, porque descubrimos que el origen de esta búsqueda incesante de la humanidad, se asila en lo mas profundo del corazón de todos nosotros. Recordemos a la iglesia primitiva. La instrucción de Cristo Fue: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8)
La voluntad de Dios para con la iglesia, no era la unificación, sino que la multiplicación, la expansión o ramificación “hasta lo último de la tierra”…..pero…¿Qué pasó entre los hermanos? Se quedaron quietos y creciendo en Jerusalén. Gracias a Dios, porque utilizó la persecución romana para que la iglesia obedeciera al mandato soberano de Dios. Tuvieron que expandirse., porque la unificación y el crecimiento inapropiado de una iglesia, nunca ha sido la voluntad de Dios. Bien sabemos, que en las membresías muy masivas, es imposible mantener “la comunión unos con otros” Por lo general, ocurre que hermanos no conocen ni sus nombres entre sí, pero sin embargo, dicen que están en “plena comunión”.
Frente a este tema, siempre me ha surgido la inquietud personal de meditar acerca de cual es la cantidad ideal de miembros que debiera tener una iglesia local. El Señor Jesús habló de “manada pequeña”, “pocos”, “dos o tres” , etc. Tal vez, al parecer, podría ser la copa de la cena que auto regula el crecimiento inconveniente de una iglesia local. Claro, porque cuando UNA COPA (normal) no da abasto para ser utilizada en una membresía local en la celebración de la cena del Señor, la necesidad de que otra iglesia local se inicie, es inminente. Osea, la solución no es agrandar la copa, sino que pensar en que otra iglesia local ha de ser abierta. Dios anhela la multiplicación de su iglesia, no la unificación.
Otro ejemplo lo encontramos cuando Noe sale del arca que lo preservó junto a su familia durante cuarenta días y cuarenta noches. El recibió de parte de Dios la clara instrucción de multiplicarse y de llenar la tierra (Gen. 9:7), sin embargo las generaciones venideras cierran el oído a la instrucción de Dios, se unifican y se establecen allí en la llanura de Sinar (Gen. 11:2). Bien sabemos que aquella unificación fue para rebelarse en contra de Dios. Nimrod, aquel instrumento de Satanás, movido por el estímulo anarquista y sublevado en contra del Creador, acarreó el juicio de Dios debido a esa premisa transgresora de unificarse.
A través de la historia siempre ha sido así y es justamente así como culminará, antes de que Dios restaure todas las cosas.
EL ORIGEN DE LOS ILUMINATI DE BAVIERA
El 1 de mayo de 1776, el catedrático jesuita judío alemán Adam Weishaupt, fundó una sociedad ocultista denominada “LOS ILUMINATTI DE BAVIERA”. Era una sociedad secreta fuertemente vinculada con la orden jesuita y la masonería. Los objetivos apuntaban a establecer una conspiración para derribar fronteras entre las religiones, instituciones civiles, gobiernos y crear una unificación del sistema económico. A este postulado, Weishaupt le llamó “El Nuevo Orden Mundial” (NOM).

Sus anhelos han trascendido a través de la historia y sus planes permanecen en plena vigencia.
Símbolo del Nuevo orden Mundial que aparece en el billete de un dollar Vea el OJO QUE TODO LO VE En el centro de la punta de la pirámide.

LA MASONERÍA:

La palabra Masonería deriva de la raíz francesa Albañilería, y es una sociedad secreta, comúnmente llamada logia y que se basa en concepciones muy particulares acerca de Dios y del hombre. Su origen es incierto. Se habla de un supuesto fundador llamado Hiram de Tiro quien junto a su grupo de albañiles, construyó el templo a Salomón. Teoría absolutamente secular sin base bíblica.
Los masones se presentan ante la sociedad como una entidad benéfica y de carácter filantrópico, pero en el fondo son altamente proselitistas y clasistas.
Buscan adeptos en círculos sociales de alto nivel y actúan influyendo mediante cúpulas políticas, organizaciones civiles y religiosas.
Acostumbran a comunicarse con figuras y símbolos, siendo los mas conocidos el compás y la escuadra, herramientas elementales de todo arquitecto o constructor, y que para ellos significa los valores de moralidad y rectitud.
Para ellos, Dios es un concepto de un “Gran Arquitecto” que sostiene la creación mediante los pilares de su diseño. Lo representan mediante una pirámide con un ojo en el centro y en los altos grados, lo adoran como figura de un horrible ser mitad hombre – mujer y mitad macho cabrío, mas conocido como BAFOMET
CAPITALISMO, COMUNISMO Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
A mediados del siglo XVI y con la crisis del feudalismo, emerge un sistema de control de las fuentes de riquezas y de la economía conocido como capitalismo. Es una economía que mantienen las poderosas relaciones que reduce a los trabajadores a ser menos autónomos a quien se les niega el valor y la dignidad de su trabajo, y que busca por encima de todo el crecimiento de los mercados y de sus ganancias. El capital es la propiedad que lo produce.
Mas tarde, comienza una anti tesis cuya principal aspiración es la consecución de una sociedad en la que los principales recursos y medios de producción pertenezcan a la comunidad y no a los individuos. Es el nacimiento del comunismo. Como vemos, dos posiciones absolutamente distintas y opositoras entre sí.
El NOM vino a ser años más tarde la síntesis a estos dos sistemas diametralmente opuestos como los son la tesis del capitalismo y la anti tesis del comunismo.
En la actualidad se observa con mucha nitidez esta posición híbrida que pretende conciliar los grandes postulados políticos cuyo objetivo es la unificación mundial y el control del planeta. Este es el objetivo del NOM y cuya cabeza será el Anti Cristo.
“Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” Apocalipsis 13:16-17EL NUEVO ORDEN MUNDIAL Y LA RELIGIÓN
A través de la Biblia, observamos con bastante precisión la continua tendencia del hombre hacia la unificación. Ya se hizo mención del episodio de la torre de Babel.
Años más tarde encontramos al pueblo de Israel en constantes mixturas con el paganismo de aquellos pueblos que lo cercaban.
“Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados” 2 Reyes 17:33
Esta constante de sincretismo religioso es lo que tarde o temprano da vida a la unificación religiosa. En la actualidad se conoce como ecumenismo y es la presunción seudo cristiana de tratar de unir a todos los credos religiosos bajo el amparo de una religión universal. Esto es parte, sin duda, del NOM.
El movimiento ecuménico, como estrategia de unificación se inicia a finales del siglo XIX y a principios del XX. Ya en 1948, posterior a la segunda guerra mundial, líderes de diversas iglesias se reúnen en Ámsterdam (Holanda) y forman el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). En aquella oportunidad participaron representantes de 147 iglesias de todo el mundo.
Como vemos, la idea de la unificación y de romper barreras que dividen a las iglesias, es la incesante búsqueda del objetivo que persigue el NOM. Esta organización mundial de iglesias esta promoviendo el ecumenismo y la unidad, perturbando el evangelio bíblico y la sana enseñanza legada por nuestro Señor Jesucristo.
Sin duda, que una vez concluido el concilio Vaticano Segundo, iniciado por el papa Juan XXIII y culminado por el papa Paulo VI, el movimiento ecuménico tomo mucha mas fuerza, con la cual emergieron hombres con cariz evangélico que empezaron ha cautivar a multitudes para arrástralas a este mover del espíritu del anti Cristo llamado ecumenismo. Ahí tenemos a personajes tan nombrados como Billy Graham, Rex Humbard, Paul Crouch, entre otros, que han sido los promotores y profetas de la unificación religiosa. Todos han estrechado su mano con el papa Roma.
En la actualidad existe una nutrida lista de iglesias que antes se caracterizaban por su férrea postura bíblica, pero que ahora con la penetración del modernismo, el relativismo y todos los tentáculos del NOM, han sucumbido increíblemente.
Es cosa de ver la participación cada vez más masiva de líderes evangélicos en eventos de corte ecuménicos promovidos por el catolicismo romano.
EL NOM esta influyendo a organizaciones religiosas para intervenir literatura, educación y seminarios evangélicos, con el propósito de sembrar la cantinela de unidad por sobre todas las cosas. Ya no importa la exclusividad de la autoridad de las sagradas escrituras, ahora lo que importa es hacer caer las barreras que nos dividen, permitiendo así pavimentar el camino de entrada del anti cristo.
No debemos olvidar la clara instrucción de parte Dios acerca de la urgencia de apartarnos de las falsas doctrinas. Por favor lea los siguientes textos de las sagradas escrituras: 1Tim. 4:1 / 2Tim. 3: 3 – 4: 1-4 / 2 Cor. 6:17 / 2 Juan 9-11
EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, LA TEOSOFÍA Y LA NUEVA ERA
El NOM con su fuerte impulso de unificar todos las religiones, ha invertido mucho en la difusión de cualquier idea, sea esta mística o religiosa, que apunte a la unificación de los diferentes credos religiosos.
Fue bajo esta premisa que nace en Nueva York en 1847 la Sociedad Teosófica, fundada por una mujer ocultista (médium) llamada Helena Blavatsky y cuya enseñanza iba dirigida a lograr la síntesis de la religión, la ciencia, la filosofía y la sicología. Como dijo Blavatsky: «Nuestro propósito más importante es resucitar la obra de Ammonius Saccas», ya que la labor de su escuela fue la de «reconciliar a todas las religiones, sectas y naciones bajo un sistema común de ética, fundado en verdades eternas». La finalidad de Saccas era la de «persuadir a gentiles y cristianos, judíos e idólatras, de que abandonaran sus disputas y luchas, teniendo en cuenta que todos poseían la misma verdad bajo varias formas»
La escuela teosófica y su idea de unificación trascendió con mucha fuerza hacia el siglo XX y dio a luz una nueva corriente de pensamiento, cuya gestación fue en la mente de una poetisa norteamericana llamada Marilyn Ferguson, quien en el año 1980 publica su libro “La conspiración de acuario” que vino a ser un verdadero manual del concepto llamado ” La nueva era “.
La nueva era, no es nada nuevo. Es el resurgimiento de ideas y tendencias asentadas por miles de años en la cultura hindú budita. Conceptos como el karma, la reencarnación, el yoga, etc., es parte de esta filosofía diabólica que ahora ha conquistado al mundo de occidente.
La nueva era es el ingrediente óptimo del trabajo lento y sigiloso que lleva acabo el NOM. Ha penetrado en todos los poderes fácticos y lo más inverosímil, ha entrado en la iglesia.
Un sin número de hombres supuestamente “siervos de Dios”, tales como David Yonggi Cho, Kenneth Coppeland, Hagin, Benny Hinn, entre otros, han enseñado técnicas de la nueva era en sus discursos. Se habla de visualización, de activación del poder de la palabra o confesión positiva y de incubar anhelos, etc., etc. Y como es la tónica de la apostasía, existe una muchedumbre que los sigue.
Lo interesante, es descubrir el denominador común que estos hombres tienen entre sí; un apego absoluto al mover del ecumenismo mundial. Son aquellos que impulsan a la unificación de los credos religiosos.
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”
2 Timoteo 4:3-4
EL NUEVO ORDEN MUNDIAL Y LA POLÍTICA
Creación de la ONU
El nombre de “Naciones Unidas”, acuñado por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, se utilizó por primera vez el 1 ° de enero de 1942, en plena segunda guerra mundial, cuando representantes de 26 naciones aprobaron la “Declaración de las Naciones Unidas”, en virtud de la cual sus respectivos gobiernos se comprometían a seguir luchando juntos en pro de la unidad mundial.
En el marco del término de la segunda Guerra mundial, empieza a existir oficialmente Las Naciones Unidas el 24 de octubre de 1945. 50 países se reunieron en San Francisco – EE.UU. para redactar la Carta de la Organización de Naciones Unidas (ONU)
Como en toda la temática expuesta en este estudio, el propósito de la ONU tiene la esencia del mensaje del NOM: La Unidad. El anticristo necesita de ella.La Caída de la URSS
Como ya hemos tratado, el EL NUEVO ORDEN MUNDIAL busca la conciliación perfecta entre cualquier postulado político sea la tendencia que sea y sin importar lo opuestos que sean entre sí. La historia nos confirma el éxito de la estrategia que el NOM ha utilizado. Vemos continuas reuniones, abrazos, acuerdos, buenas relaciones, etc., entre líderes emblemáticos de políticas tan distintas, y que nadie se hubiese imaginado aquello en otro contexto del acontecer mundial.
Los EE.UU. con Rusia, representan las dos súper potencias, paradigmas de sistemas diametralmente opuestos, pero que ahora entrelazan sus ideas o posturas bajo el amparo de un nuevo concepto ya mencionado: La Unidad.
Esta es la premisa política del NOM. Ya no capitalismo ni Comunismo, sino que la mixtura, el producto de estos factores que en otro tiempo, fue la base de rivalidades y escaramuzas ocultas en aquel período de la guerra fría.
El NOM permite la llegada al poder de un hombre que marcaría un hito en la historia de la política universal. En 1985 Mijail Gorvachov con su PERESTROIKA (Apertura) y su GLASNOST (Transparencia), revoluciona toda la férrea posición de un desgastado estado soviético. Algo inesperado para cualquier analista político conservador.
Recordemos que la entonces URSS venía arrastrando una “cortina de hierro” desde la segunda guerra mundial. Desde 1945 su órbita había incluido a países de parte de Europa del este y la mitad de Alemania. Se formó un anillo comunista agrupando a varios países bajo un molde económico detallado en el “pacto de Varsovia”.
Con la llegada de Gorvachov al poder y con la verdadera crisis de la URSS debido a un gran estancamiento económico y social, la apertura al mundo de occidente era el único camino. Para el NOM, el decadente sistema totalitario de la Unión Soviética, fue el caldo de cultivo para seguir adelante con sus planes en búsqueda de la unificación y de un solo criterio universal. Las barreras debían caer, y así fue.
Como consecuencia de las políticas impulsadas por Gorvachov, cae la “cortina de Hierro”, se desmorona la órbita de la URSS, en 1989 cae el muro de Berlín, las dos Alemania firman “La Paz”, Polonia derrota al comunismo y mas tarde le siguieron Yugoslavia, Checoslovaquia, Bulgaria y Rumania.
Tal vez , si analizamos todo esto con nuestro corazón como base de nuestra fe y conducta, podríamos decir ¡que bueno es todo esto para el mundo!, pero cuando abrimos la sagrada escritura y leemos lo que Dios nos advierte, tendríamos que decir : “El tiempo del juicio de Dios se acerca”.
“Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”
1 tesalonicenses 5 : 3
Esta es la falsa paz que comienza a abrir la puerta al inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás. Como hemos visto, la religión habla de paz, la economía habla de paz, la política habla de paz y todo el mundo esta esperando el amanecer de un mañana de paz. Todos esperan “algo” o “alguien” que cristalizará dichos anhelos de “paz”. Ciertamente ese “algo o alguien” no es nuestro Señor Jesucristo, sino que es la falsa consigna del hijo de Satanás; EL ANTICRISTO.
“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”
2 Tesalonicenses 2: 7-8.

¿Que es el Cielo?


La versión Reina-Valera emplea la palabra cielo en 371 ocasiones y la palabra cielos en 341. La palabra hebrea que normalmente se traduce por cielo es shamayim, forma plural de un nombre que significa literalmente “las alturas”. El término griego, por su parte es ouranos (esta palabra se utiliza para referirse al planeta Urano), y se refiere a aquello que está en alto o elevado. Tanto shamayim como ouranos se emplean de diversas maneras en las Escrituras para referirse a tres lugares diferentes. (Esto explica que en 2 de Corintios 12:2, Pablo hable de ser conducido “al tercer cielo”).
En primer lugar está el cielo atmosférico. Se trata, y valga la redundancia del “cielo”, es decir, de la troposfera, la parte de atmósfera que contiene el aire respirable que cubre la tierra. Génesis 7:11-12 dice, por ejemplo: “Las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. En este contexto, la palabra “cielos” se refiere al manto atmosférico que recubre el planeta, capa en la que tiene lugar el ciclo hidrológico. En el Salmo 147:8, se nos explica que Dios “es quien cubre de nubes los cielos”. Se trata, pues, del primer cielo.
El segundo cielo es el firmamento, donde se encuentran las estrellas, la luna y los planetas. Las Escrituras utilizan el mismo término para referirse a esta región. Veamos, por ejemplo, qué dice Génesis capítulo 1:
Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. (vv. 14-17)
El tercer cielo, del que habla Pablo en 2 de Corintios capítulo 12, es el cielo en el que vive Dios junto con sus santos ángeles y los creyentes santos que ya han muerto. Los otros dos cielos pasarán (2 P. 3:10), pero éste permanecerá para siempre

La decadencia espiritual


El hecho de que la salvación sea segura para el que realmente la tiene de ningún modo debe llevar al creyente al descuido y la pereza, porque el pecado todavía mora en nosotros; y no como una bomba desactivada o un volcán extinguido. Como hemos dicho muchas veces, el pecado ha dejado de ser nuestro rey, pero sigue siendo nuestro enemigo, y su meta es llevarnos a lo peor; esa es la lección del apóstol Pablo en Romanos 6, así como en 7:14-25, por sólo citar algunos.

Octavio Winslow dice al respecto que en todos nosotros hay una tendencia “secreta, perpetua y alarmante de alejarnos de Dios”. Y si esa tendencia no es vigilada y mantenida a raya, puede apartarnos sutilmente de nuestra comunión íntima con Él y causar serios daños a nuestra vida espiritual.

Sigue diciendo Winslow: “Tal desvío devora al alma de su vigor, de su fuerza, de su energía espiritual; e incapacita al creyente, por un lado, para servir, amar, obedecer y deleitarse en Dios; y por otro lado, para resistir las tentaciones de la carne, el mundo y Satanás”.

Noten que aquí no estamos hablando de un pecado en particular. Nos estamos refiriendo, más bien, a un estado de deterioro, en el cual las gracias que Cristo ha implantado en nosotros, tales como la fe, el amor, el gozo, la esperanza, la mansedumbre, se encuentran en franco decaimiento; es un estado en el que nuestra comunión con Dios ha descendido a su mínima expresión.

Y lo terrible de esta condición es que comienza de una manera sutil, secreta, imperceptible para las personas que nos rodean, y a veces hasta para nosotros
mismos.

En lo que respecta a la conducta externa, éste creyente no se distingue de los demás hermanos de la Iglesia. Pero su alma se encuentra en un franco y abierto deterioro espiritual.

No hay vigor en su fe, no hay incremento en su amor, no experimenta el gozo de saberse perdonado y de pertenecer a Cristo, ni el gozo de la obediencia; no vive amparado en la esperanza, no manifiesta humildad y mansedumbre; y su comunión con Dios es rígida, externa, ritualista.

Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que un verdadero creyente caiga en un estado espiritual tan penoso?

Antes de responder esta pregunta, permítanme corregir un concepto equivocado que muchos tienen al evaluar el estado de su vida espiritual. Algunos creyentes se dan cuenta que algo no anda bien en su vida cristiana, que su piedad y su relación con Dios han decaído, lo mismo que su servicio en el reino y su involucración en la iglesia.

Pero al querer encontrar la causa de su deterioro caen en lo que yo he llamado el síndrome adámico. ¿Qué hizo Adán cuando Dios lo confrontó con su pecado? Le echó la culpa a su mujer. Y ¿qué hizo la mujer? Echarle la culpa a Satanás. Todos son culpables de mi desgracia, menos yo.

Sin embargo, según la evaluación divina en Génesis 3, cada uno fue responsable de su pecado y cada uno recibió la consecuencia de sus actos. Querido hermano, querida hermana, ninguna causa externa a ti puede ser responsable de tu decadencia espiritual. Ese mal comenzó en tu corazón y se desarrolló en tu corazón (comp. Mt. 15:17-20).

Si quieres encontrar a alguien a quien echarle la culpa de tu condición, créeme que lo vas a encontrar, pero no vas a solucionar tu problema. Puede que al principio te haga sentir mejor contigo mismo, pero la fuente de tu decadencia seguirá produciendo productos tóxicos que no te permitirán salir del estado en que estás.

Y, por supuesto, cuando achacamos la culpa de nuestro mal a una causa equivocada, inevitablemente vamos a llegar a una solución equivocada. Es por eso que muchas personas cifran la esperanza de su mejoría en un cambio de circunstancia: “Un cambio de aire me vendrá bien; tal vez si cambio de amistades, o de iglesia, o de trabajo, incluso de país, puede que mi situación mejore”.

Pero si entendemos que el mal radica en nuestro propio corazón, entonces podremos aplicar la medicina apropiada en el lugar apropiado. ¿Cuál es, entonces, la verdadera causa de la decadencia espiritual? Hablaré un poco acerca de esto en la próxima entrada, si el Señor lo permite.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

¿Por qué cantamos?


Puede ser que algunos se extrañen al escuchar esta pregunta. Estamos tan acostumbrados a cantar en nuestros cultos, que es posible que algunos nunca se hayan preguntado ¿por qué? ¿Cantamos por tradición, o por preferencia – porque nos gusta cantar – o lo hacemos por obediencia a la voluntad explícita de Dios revelada en Su Palabra?

Si hay algo obvio en las Escrituras es que Dios quiere que Su pueblo redimido le cante. En las Sagradas Escrituras el Espíritu Santo nos invita una y otra vez a que expresemos nuestras alabanzas a Dios, cantando (Sal. 9:11; 30:4; 32:11; 33:1-3; 35:27).

Y así pudiéramos continuar citando texto tras texto, no solo en el libro de los Salmos, sino también en el resto de las Escrituras, donde el pueblo de Dios es exhortado a expresar sus alabanzas a través del canto.

Dice en Is. 12:5-6: “Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”.

Y más adelante, en el cap. 42, vers. 10: “Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas. Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo. Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas”.

Y cuando llegamos al NT, vemos que Dios espera lo mismo de Su pueblo en el nuevo pacto. En 1Cor. 14:15, hablando de los dones espirituales, dice Pablo: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”.

Así como Pablo presupone que en el culto de adoración se ora, así también presupone que en el culto de adoración se canta.

Otro pasaje muy relevante del NT en cuanto al lugar que debe ocupar el canto en la vida del creyente, como individuo y como parte de un cuerpo, es Ef. 5:18-19. Pablo presenta el canto allí como una manifestación visible de la llenura del Espíritu Santo.

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”.

Pablo hace un contraste aquí entre la embriaguez y la llenura del Espíritu. Un hombre embriagado es un hombre controlado por el alcohol. Por eso se comporta y actúa de cierto modo.

Pues en una manera similar, el hombre lleno del Espíritu es guiado y controlado por el Espíritu de Dios. Su mente, sus emociones, su voluntad evidencian un control cada vez mayor del Espíritu Santo.

Aunque debo aclarar que la similitud es limitada, porque un hombre embriagado no tiene control de sí mismo, mientras que una de las características del fruto del Espíritu es precisamente el dominio propio. Mientras más llenura, más control, no menos.

Ahora bien, ¿cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo? Una vez más, miremos la comparación del texto. “No os embriaguéis con vino… antes bien sed llenos del Espíritu”. Para embriagarse con vino hay que tomar mucho vino; puede que una o dos copas no sean suficientes para que un adulto se embriague, pero el que toma mucho vino, terminará embriagándose de vino.

Obviamente, también el contraste aquí tiene sus limitaciones, porque el Espíritu Santo es una Persona, no una sustancia. Pero si comparamos este texto con el pasaje paralelo en Col. 3:16, veremos que la llenura del Espíritu en cierto modo ocurre en una forma similar a la embriaguez.
Pablo dice en Col. 3:16, un texto paralelo al de Ef. 5: “La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.

Las mismas manifestaciones visibles que Pablo menciona en Ef. 5 asociadas con la llenura del Espíritu, son las que menciona en Col. 3:16 asociadas con la llenura de la Palabra.

En la misma medida en que leamos y meditemos en las Sagradas Escrituras inspiradas por el Espíritu de Dios, en la misma medida en que esa Palabra inspirada permee nuestro proceso de pensamiento, en esa misma medida seremos controlados por el Espíritu, guiados por el Espíritu.

Y en la medida en que seamos controlados y guiados por el Espíritu, algunas cosas sucederán en nuestras vidas que evidenciarán ese control. “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”.

“De la abundancia del corazón habla la boca”. ¿De qué hablará un hombre lleno de la Palabra de Dios? De la Palabra de Dios. Y no me refiero al hecho de que un hombre lleno del Espíritu será una especie de máquina repetidora de versículos bíblicos. No. El punto es que el lenguaje de este hombre, y las ideas que expresa, tendrán un aroma y un sabor distintivamente bíblico.

Así como el agua que pasa a través del polvo del café en la cafetera, huele a café y sabe a café, así también el hombre lleno de la Palabra de Cristo, en una forma muy natural manifestará ese grato olor de Cristo y Su Palabra por donde quiera que vaya.

Ahora, noten algo importante aquí. Pablo no se limita a decir que los hombres y mujeres que están llenos del Espíritu, se edifican unos a otros, sino también que lo hacen de una manera específica: “… hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”.

Y lo mismo vemos en el texto de Col. 3:16: “La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.

Eso no quiere decir que los creyentes hablan cantando. En otros textos de las Escrituras se nos exhorta a edificarnos unos a otros, amonestarnos y alentarnos unos a otros en nuestras conversaciones ordinarias.

Pero tanto en Ef. 5:19 como en Col. 3:16, Pablo menciona el canto como una forma particular en que los creyentes llenos del Espíritu, alaban a Dios y se edifican unos a otros. Y nos preguntamos ¿por qué? ¿Por qué el Espíritu nos impulsa a cantar? ¿Qué características tiene el canto, la letra expresada musicalmente, como vehículo de expresión que lo distingue del hablar ordinario?

¿Le llamas al Señor?


Like This!

Isaías 55:6 Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca.

¿Te imaginas lo que pasaría si tratáramos a nuestra Biblia como tratamos a nuestro celular?
¿Y si siempre la cargáramos en el bolsillo o en la cartera?
¿Y si la miráramos a cada rato durante el día?
¿Y si volviéramos a buscarla cuando la olvidamos en casa o en la oficina?
¿Y si la usáramos para enviar mensajitos a nuestros amigos?
¿Y si la tratáramos como si no pudiéramos vivir sin ella?
¿Y si la tomáramos en caso de emergencia?

• Al contrario del celular, la Biblia no pierde la señal.
• Ella funciona en cualquier lugar.
• No hay que preocuparse por la falta de crédito porque Jesús ya pagó la cuenta y los créditos no tienen fin.
• Y lo mejor de todo: la recarga de la batería es de por vida.
En ella encontramos algunos teléfonos de emergencia. Anótalos:

Cuando estés triste o preocupado, marca (Juan 14 ó Romanos 8:31-39):
Cuando personas hablen mal de ti, marca (Salmo 27)
Cuando estés nervioso(a), marca (Salmo 51)
Cuando estés preocupado(a), marca (Mateo 6:19,34)
Cuando estés en peligro, marca (Salmo 91)
Cuando Dios parezca distante, marca (Salmo 63)
Cuando tu fe necesite ser activada, marca (Hebreos 11)
Cuando estés solo(a) y con miedo, marca (Salmo 23)
Cuando hayas sido áspero y crítico, marca (1 Corintios 13)
Para saber el secreto de la felicidad, marca (Colosenses 3:12-17)
Cuando quieras paz y descanso, marca (Mateo 11:25-30)
Cuando el mundo parezca más grande que Dios, marca (Salmo 90)

Recibe esta lista de teléfonos de emergencia, úsala en cualquier momento de tu Vida!!!

Oración:
Hermoso Padre, gracias por recordarme que estás cerca de mí, que puedo buscarte en cualquier momento del día y de la noche, gracias por tener cuidado de mí, por restaurarme, protegerme y cuidarme en todo momento, Te amo.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: